sábado, 2 de marzo de 2013

La logia Porvenir n 18 se vistió de gala

La Resp:. Log:. Porvenir n 18 de Caracas se vistió de gala para recibir a un nutrido grupo de amigos de la Institución entre los que se encontraban los alumnos del Colegio Claret, acompañados de una representación del personal docente de dicha institución.

Entre las esquinas de Jesuitas y Maturín, en pleno corazón de Caracas, y en un recinto que hoy constituye una de las más preciadas obras de la arquitectura venezolana inaugurado el 27 de abril de 1876. Hoy monumento histórico nacional, gracias a las gestiones de dos preclaros habitantes de esta ciudad, pero no menos amantes de ella, que quienes tuvimos la fortuna de nacer en este Valle. Me refiero en primer lugar a historiador Armando Rojas, diplomático de carrera en la Cancillería venezolana, quién tuvo la honra de presidir la dirección de patrimonio histórico en el momento de hacer los trámites. En segundo lugar, y muy de bajo perfil y de manera muy discreta, el doctor Miguel Eduardo Santana Mujica, insigne jurista y profesor de generaciones de abogados de Venezuela. Ambos se encuentran en el Oriente Eterno como suelen decir en el argot de la masonería escocesa, y a quienes recordamos con admiración y respeto. 

Sería injusto no recordarlos hoy, después de haber disfrutado de la música transmitida por sistema de acústica, diseñado especialmente para llegar de manera natural en toda la dimensión de su deleite. La banda de instrumentos de viento y discreta percusión continuó amenizando el acto en el casquillo protocolar del Gran Templo Masónico de Caracas donde tuvo lugar el ágape ofrecido por en querido hermano que ocupa el cargo de Venerable Maestro o director de los ceremoniales masónicos para el presente período, el Q:.H:.V:.M:. Rosenkans Rodríguez.

En la presente transcribimos un texto preparado por el Orador de Orden, el historiador Eloy Reverón, el cual resumió en su discurso y prometió hacerlo llegar hasta este blog.

 El texto fue presentado haciendo algunas precisiones necesarias en relación a la hermenéutica de la Masonería, entendida en los ambientes académicos de la masonología universitaria como una forma de socializar inspirada en las antiguas órdenes de Caballería que tuvo presencia en Inglaterra hasta la masonería premoderna a la que perteneciera el célebre anticuario, Elías Ashmole y Sir Francis Bacon, quien presentara al rey Jacobo I donde concibe la idea de la creación de la Universidad que represente la sabiduría universal del templo de Salomón en la Nueva Atlántida. Al presente texto le hacemos algunas ampliaciones de sus palabras fundamentados en los enlaces colocados en letras de color para que el lector interesado en mejores detalles de lo expresado por el historiador, puedan encontrar acceso a dicha información haciendo click sobre los subrayados de color.

También habló Reverón de la existencia de varias masonerías de tradición británica, tanto de la corriente de York como la rama escocesa identificados como freemasons y no dejó de mencionar a los Franc masones franceses y su posterior vinculación con la masonería en el Caribe y Estados Unidos donde se había desarrollado otra masonería que se uniría a la francesa para la creación del REAA. Así como también a otra masonería de los canteros alemanes constructores de la catedral de Colonia entre otras de donde se desarrolló una masonería moderna que según estudios publicados recientemente se encontró claro tránsito entre aquella masonería operaria y la masonería moderna.
Sintetizando la información definió también una masonería que operaba en la construcción de un templo interno labrando la piedra bruta de la personalidad para hacer mejores ciudadanos y otra mazonería con z, vinculada a la historia de la arquitectura donde ubica al primer mazón en las cuevas después de haber expulsado a las fieras, cuando colocó los primeros palos contra el techo para evitar la caída del techo de su caverna.
De allí habló de la masonería en El Caribe y su llegada por dos vías de penetración. En los regimientos militares que ocuparon Jamaica y se expandieron hacia Curazao y Angostura, además de la establecida en los puertos venezolanos con la expansión del comercio hacia nuestras constas como consecuencia de la revolución industrial y el desplazamiento de comerciantes en los diferentes puertos, a partir de 1808.

Finalmente hizo énfasis en la llegada a la masonería que llegó a Venezuela, según los masones que construyeron el Gran Templo donde nos encontrábamos, en las guarniciones militares que pelearon en la guerra, tanto en el bando español, como en el de los legionarios británicos. Y que según la solicitud de amnistía que de los masones que se unieron en 1853, para solicitar la liberación del paladín de la masonería venezolana, el general Santiago Mariño, quien se encontraba preso por una intentona golpista contra el gobierno del general José Gregorio Monagas. En ese documento recordaron el Abrazo de Santa Ana de Trujillo realizado entre el general Morillo y el general Bolívar, representando el abrazo, la firma del tratado de regulación de la guerra, el principio del fin de la guerra a muerte.

Dedicó una parte de su intervención a los jóvenes del colegio Claret al preguntarles si habían oído hablar de la historia de Venezuela de Baralt y Díaz, para señalarles que Ramón Díaz había sido uno de los fundadores de la logia Esperanza y había sido dueño de la casa que estuvo antes en el mismo sitio donde ahora estaba el templo masónico. Y que antes de que existiera el templo masónico, los hermanos de la logia Porvenir entonces número 43 se reunían en el número 12 de la esquina de Trapozos a Sociedad. Como los chicos dejaron ver que conocían poco el centro de la ciudad, Reverón les señaló que todos esos espacios donde habían monumentos históricos habían representado algo muy importante para nuestros antepasados vinculados a la ciudad y ese era un lugar por donde surgía la historia. El ejemplo de ese monumento histórico donde estábamos reunidos había sobrevivido a dos terremotos y a un incendio.

Antes de concluir con su discurso, hizo énfasis en la virtud de una institución de paz, de los obreros de la paz, en un siglo XIX azotado por la explosión social manifestada en las guerras civiles catalogadas como un centenar de revoluciones en un solo siglo, y que una institución como la masonería, no solo hubiera podido sobrevivir, sino que además jugó un papel importante dentro de situaciones de catástrofes naturales como terremotos e inundaciones y epidemias cuando no existía defensa civil, ni ministerios de salud con alcance propagandísitico y con capacidad para instruir a la población en medidas sanitarias; así como acciones masónicas coordinadas en la lucha por los derechos civiles.

El texto prometido se obtiene haciendo click aquí





1 comentario:

lara di cione dijo...

Para nosotros fue un placer poder compartir con ustedes en esa ceremonia tan bien estructurada y con tantos detalles cordiales hacia nuestro alumnado, como lo fue esa sustanciosa charla del historiador Eloy Reverón , el cariño y la atención de cada uno de ustedes y para cerrar con ese delicioso y abundante refrigerio...nuevamente, infinitas gracias. Lic. Lara Di Cione