martes, 6 de noviembre de 2012

Simón Bolívar y la masonería francesa por Eloy Reverón

La condición masónica de Bolívar tuvo más de novelesca que de histórica hasta la aparición de una página arrancada de un libro de actas de la logia San Alejandro de Escocia en París, donde el joven oficial español Simón Bolívar recibió— el grado de Compañero y figura como Maestro en su cuadro de miembros del año 1806. La historiadora Miriam Blanco Fombona de Hood nos proporcionó el dato “La Masoner’a y la Independencia” en: El Repertorio Americano, Londres, Ed. Embajada de Venezuela en el Reino Unido, 1979, pp 59 - 70. Es uno de los escasos casos de historiadores o en este caso de historiadora seria que asumió el tema de la masonería vinculada a la Independencia. Por esto, apenas podemos mencionar pocos estudios dedicados a Simón Bolívar masón elaborados por historiadores que trabajaron al margen de pasiones masónicas o antimasónicas, como el caso de la doctora Miriam, que hasta la fecha (2002) hemos podido revisar, pero al igual que todos acusan la imposibilidad de mostrar alguna experiencia masónica de Bolívar, diferente a su pasantía masónica en París. En 1983, dentro del marco de la celebración del bicentenario del natalicio del Libertador fueron publicados dos trabajos que marcan un hito sobre el Bolívar Masón. Manuel Pérez Vila, publicado en el Boletín de la A.N.H. y por Pequiven, en Venezuela. Otros dos en Londres en el Anuario de la más antigua y prestigiosa logia de investigación masónica, la Ars Quatour Coronati, por Seal Coon y unos comentarios complementarios de E.E. Stolper. Podemos citar a un autor masón venezolano, que nos ofrece reflexiones y aporta algunos datos interesantes, el Dr. Pedro A. Barboza de la Torre. Y el doctor José Antonio Ferrer Benimeli en España:¿Bolívar Masón? el cual puede ser consultado en la biblioteca de la Casa Mendoza en la esquina de Veroes, Caracas.
http://www.rehmlac.com/recursos/vols/v3/n1/rehmlac.vol3.n1-543rich.pdf


El testimonio que el prócer francés de nuestra independencia, Perú de la Croix, puso en labios de Bolívar la afirmación de que se había hecho iniciar por curiosidad en París, donde alcanzó el grado de Maestro. La opinión del Libertador con respecto a la Orden fue reproducida completa en el Anuario de Investigaciones Históricas Bolivarium N IV de la Universidad Simón Bolívar , Eloy Reverón, “Mito y Realidad en la Historiografía Masónica, pp. 261- 335. Toda esta referencia es tomada de Eloy Reverón(2002), El Fantasma de Bolívar en la historia de la masonería venezolana,  pp 104 106)


lunes, 9 de enero de 2012

La Masonería en Venezuela

A mediados de 1995 cursaba Historia de Venezuela Contemporánea en la Maestría de Relaciones Internacionales del Instituto de Estudios Diplomáticos "Pedro Gual" del Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela, cátedra que dirigía el profesor Manuel Caballero(1931 2010).
Eloy Reverón había egresado de la Escuela de Historia de la Universidad Central con una tesis sobre la Masonería en el Siglo XIX. Un primer acercamiento al tema de la historia de la Masonería en Venezuela, documentado desde el archivo de una logia masónica donde colocó en su lugar historiográfico, una serie de leyendas, que las Grandes Logias de una masonería dividida, continúan repitiendo haciendo caso omiso a una frase trillada en los catecismos masónicos: "el estudio de la ciencia y la práctica de la virtud"
Como trabajo final para esta materia fue presentado un trabajo titulado: CRISIS DE LA MASONERÍA EN EL SIGLO XX . A continuación transcribimos la Introducción a dicho trabajo.
Introducción
Observamos a la Masonería venezolana como la Orden de los próceres de la Independencia, de todos los presidentes del siglo pasado, y la de la lucha por la igualdad de los derechos civiles durante los primeros años de la segunda mitad del siglo XIX. Nos encontramos ante un pasado glorioso, frente al cual, la Masonería actual luce pálida, inactiva y decadente. Lo que no sabemos a ciencia cierta, es si detrás de ese aspecto externo, hay algo más que no ha revelado la documentación.
Ese contraste tan marcado nos hizo pensar en un período de crisis, donde se produjo ese cambio. Cuando llegan nuevas ideas a una sociedad de pensamiento, las ideas se apropian de los hombres; los afiliados a la Gran Logia pensaban todavía en la creación y colocan La Biblia, el compás y la escuadra sobre el ara; los del Gran Oriente Nacional, pensaban en la evolución de la ciencia y del hombre, colocan La Biblia, el compás y la escuadra y le agregan la Constitución Masónica, otros masones acusaron actitud indiferente.
Nos proponemos detectar el momento cuando se manifiesta la crisis que generó dos masonerías paralelas, y que transformó la Orden a lo que es hoy.
Buscamos relaciones en los documentos mediante la elaboración de una cronología histórica específica de la Orden, información consultada en el Archivo de la Logia Esperanza Nº 7 y publicaciones masónicas que revisamos y fichamos para la organización y realización del estudio de la Masonería en el siglo XIX (1) ,y otras otras investigaciones paralelas a la organización del Archivo del Instituto Venezolano de Estudios Masónicos (I:.V:.E:.M:.) de donde consultamos fuentes como la Gaceta Masónica y el fichero computarizado que realizamos para el Instituto.
Mediante el desarrollo del punto I, nos proponemos señalar qué es la masonería y lo más real y relevante de su obra durante el siglo XIX.
Consideramos la recomendación de la cátedra de desarrollar máximo tres ideas, y decidimos pasar la idea de la génesis de la Orden y su relación con el liberalismo, como una nota al pie de página, por no encontrar sólidos fundamentos para su presencia en este esquema. (sobre todo porque el desarrollo del tema no debía exceder las 25 cuartillas sin incluir bibliografía y notas de página)
La parte II, gira en torno a observar la naturaleza de la crisis que generó la división, donde un grupo se pretendió adaptar a la evolución de la ciencia, y el segundo, a rendir culto al prototipo del héroe masón, en sus ejemplos más representativos.
La III idea se fundamenta en el dogma y ritual editado por Supremo Consejo del Grado 33, cuya

primera edición data de 1871, complementado con rituales y publicaciones del ordenamiento

jurídico de la Masonería Venezolana editados en el país. Justificamos su inclusión en este trabajo

en cuanto ilustra lo que consideramos esencial para el conocimiento de la Orden.

Para más detalles sobre este trabajo, lo iremos transcribiendo en los diferentes enlaces del blog, estén pendientes de nuestras actualizaciones. Saludos Erivem.

martes, 22 de junio de 2010

Bienvenido Visitante Número


miércoles, 9 de junio de 2010

Miranda en el Laberinto Mediático del Pasado.(Parte I) Por Eloy Reverón


 Los mantuanos de Caracas armaron una versión chismográfica de la vida del hijo de don Sebastián de Miranda, en el ejército español y durante sus andanzas de cuatro décadas por el mundo. Esa versión no pudo descalificar y minimizar al personaje porque el destino le tenía reservado un espacio en la prensa e historia europea y estadounidense, y sobre todo: en su archivo personal, reconocido por la UNESCO como patrimonio histórico de la Humanidad.

Esa chismografía fue reseñada magistralmente por la hábil pluma de Juan Vicente González, al servicio de la oligarquía conservadora que utilizó todo el poder mediático de aquel entonces con el objeto de mitigar el miedo que todavía generaban los genuinos libertadores a los intereses de la clase mercurial.

Ni las mentes colonizadas de la decadente nobleza colonial, ni los contemporáneos a Miranda, menos aún, la generación de J. V. González podían comprender la razón por la cual, un ser de la periferia hubiera logrado conquistar un espacio de dignidad y respeto, en sociedades y en espacios políticos y culturales del centro.

Lo introducen presidiendo el Congreso Constituyente de 1811. Y solo en 1865 comienza a sorprender su celebridad en la historia de Francia. Resalta con desprecio que su padre se había enriquecido con comercio. Poco documentado, o mal intencionado, el periodista no menciona que el padre de Miranda ganó un juicio a los mantuanos por su derecho a vestir uniforme del regimiento de Blancos: “Resentida su familia, le envió a la Metrópoli, donde compró una charretera de capitán.” El tono de su discurso descalifica tan sutilmente que suena como si hubiera comprado el uniforme en una tienda de disfraces. No es lo mismo que disponer de 85.000 reales de vellón para costear la dote de un capitán del regimiento de infantería de la Princesa.

González lo pinta como hijo de papá: con un mapa en la mano estudiando y divirtiéndose. No voy a referirme a las sandeces que manejó en torno a su relación con Catalina de Rusia y la forma como la descalifica para poner en minusvalía a Miranda. Tampoco argumenta su referencia a la relación de Miranda con una Reina. Ni siquiera sospechó que el interés de la Zarina era el de conocer a un prócer de la independencia estadounidense, alguien que podía, como en efecto lo hizo, actualizarla en asuntos de política internacional, y en asuntos militares. Los mitificadores del Casanova deberían considerar la magnitud política de las negociaciones ruso estadounidenses con respecto a Alaska, y que La Zarina pudo conocer la admiración por Miranda que John Adams declaró a la prensa.

La pluma mercenaria ignora el interés que despertó su formación intelectual y su vasto conocimiento reduciéndole a la banalidad del galán. No sabemos si González conoció la obra de otros historiadores diferentes a Michelet, M. Louis Blanc o Malle Du Pan. El discurso de González revela su saña cuando descalifica la habilidad de Miranda para probar su inocencia ante el tribunal revolucionario que pretendió involucrarlo con la traición de Dumoriez: .., él (Miranda) confundió las acusaciones de sus enemigos en once sesiones consecutivas, alcanzando con su facundía y destreza que le absolviesen … vale decir: que según el periodista, Miranda no probó su inocencia, sino que confundió las acusaciones. Casi que timó a sus acusadores. Cualquier parecido con la manipulación del discurso de los medios privados de información del siglo XXI es mera coincidencia.

Los textos escolares se hicieron eco de la palangria al afirmar que Miranda: “Había llegado ciego, como todos los que han estado largos años ausentes de la patria, descontentadizo y desdeñoso con cuanto veía, como los que han visitado”. Suponen que su ausencia de más de cuatro décadas, le impidió comprender la idiosincrasia venezolana. Argumentaron que él estaba acostumbrado a regir ejércitos disciplinados, y no podía conducir montoneras. Realmente mostró sus habilidades de estratega, al contrario que el Marqués del Toro. Lo que poco se recuerda, es que la gente que acompañaba a Monteverde actuaba como resentidos sociales: una masa de saqueadores que crecía “como los ríos cuando se le suma la lluvia.” El bochinche consistía en algo más que el ver a un Marqués defendiendo una república, y que los pardos y los isleños se opusieran al modelo republicano. Esto se explica con un concepto que no se había popularizado entonces: la lucha de clases; y con otro: que el resentimiento social era tan grande, que no se necesitaba ideal para hacer una guerra semejante. Tampoco percibieron la diferencia entre la guerra social y la guerra por la independencia. Metieron todo dentro del mismo saco para velar las realidades que permiten ocultar la relación de dominio presente en la historia desde el “encubrimiento” de América que comenzó, al igual que la invasión, la conquista y la colonización, a partir de 1492, y que en pleno siglo XXI no se han cerrado, solo que han mutado su forma como los virus.

Es lugar común repetir la impresión de otros sin revisar las fuentes primarias, otras posibilidades o darle un espacio a la duda. Cabría preguntarse si Miranda estuvo tan ausente como supone una ausencia física. Si juzgamos por el contenido de su proclama firmada en Coro 1806, donde sabe porqué toma en cuenta o incluye a los pardos y los indios.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Independencia de Venezuela y Masonería por Eloy Reverón

(Fotografía E. Reverón, Páez en redoma de Acarigua)
El presente texto es la ampliación a una consulta que se nos hizo, desde Argentina para una publicación española sobre el tema de la influencia de la Masonería en la Independencia de Indoamérica.
Como historiador, y por las investigaciones que he realizado sobre el tema, hablar de revoluciones libertadoras bajo los influjos de la Masonería, es difícil, porque la Masonería en Nuestra América se organizó después de la llamada Independencia. Esta fue motivada como resultado de la explosión social a consecuencia de la crisis de autoridad generada por la decadencia de la Monarquía española, cuando los mantuanos caraqueños se negaron a reconocer un cambio de dueño.
Simón Bolívar, quien había vivido una experiencia masónica de algo más de tres meses, viajó a Londres en julio de 1810, con el objetivo de buscar a Francisco de Miranda, para que éste, gracias a su amplia experiencia como diplomático, político, militar, estratega, hombre de mundo, quien además había estudiado la forma organizativa de los masones, le recomendó a su librero, un francés de apellido Leleux, cuya experiencia masónica le fue útil para organizar la Sociedad Patriótica, un foro paralelo donde las clases emergentes, vale decir pardos, canarios e intelectuales radicales, se constituyeron en un foco crítico y de presión al Congreso Constituyente de 1811 para contribuir a radicalizar el proceso.
Cuando los mantuanos declararon la Independencia, intentaron asumir el control absoluto, excluyendo a la gran mayoría. Una realidad es el balance mundial de poderes en crisis ante la amenaza de Napoleón, la independencia de los Estados Unidos y luego la Revolución francesa; otra, la realidad concebida por la clase dominante frente a la crisis; y finalmente, el estallido social como consecuencia del derrumbamiento del rígido modo de producción colonial debido al avance de la clase mercurial y el establecimiento de punta de playa de la emergente economía capitalista que paulatinamente se había venido instalando en el Caribe insular; y finalmente, la resistencia de los sectores excluidos rechazando una realidad económica que no tomaba en cuenta sus necesidades.
La violencia se fue haciendo dueña de la política por un espacio de 100 años, hasta que fue sustituida por la violencia institucionalizada encarnada en la dictadura de Juan Vicente Gómez y denunciada por la Conferencia Episcopal Latinoamericana de Medellín en 1968. En resumen, la ecuación de nuestra historia está precedida por un signo negativo ubicado en la parte externa de las llaves, corchetes y paréntesis que afecta a toda la ecuación, la cultura de dominación que implantó un modelo de sociedad, que no solo mantenía a la mayoría fuera de los muros de la Casa Grande, sino que generaba un reproducción cada vez más numerosa de excluidos al margen de la redistribución de la riqueza.
En mi libro, el Fantasma de Bolívar en la Masonería Venezolana, planteo que los posibles influjos de la Masonería, pueden estar en el proceso de pacificación, como una actividad cónsona con la naturaleza de la organización de los llamados obreros de la paz. Sin embargo, esto no excluye la posibilidad que la misma naturaleza organizativa inspirada por esta institución no hubiese permitido un espacio para la discusión de ideas, así como para el espionaje y la conspiración.
Entre Bolívar y Morillo, en su famoso encuentro de Santa Ana de Trujillo en la cordillera andina de Venezuela, allí hubo una larga conversación que careció de testigos y que se podría interpretar o deducir a partir de la observación de las consecuencias políticas de aquella reunión, cuyo texto no recogió la historia documental. Sin embargo, señalé entonces, que un testimonio sólido sobre la Institución Masónica como mano oculta de este hecho, sería aventurado.
Una cosa es la voluntad de los conspiradores, y otra la fuerza liberadora que reacciona ante la fuerza de dominación. En esto los pueblos son impredecibles.
El fantasma de la Masonería en el derrumbe del imperio español en Nuestra América, fue creado por la Historiografía Española, y recreado en este lado del Atlántico por los masones, sin lograr fundamentar con propiedad tales teorías conspirativas. En este sentido José Antonio Ferrer Benimelli, un jesuita de Santander, España, es la única persona a quien puedo recomendar para hablar con propiedad del tema.
Avanzado el siglo XIX, y en países como Cuba, el tema de la Masonería y la Independencia es otro asunto.

domingo, 26 de abril de 2009

La Masonería y las Masonerías por Eloy Reverón


Para aclarar el tema es necesario hacer un poco de hermenéutica en torno al vocablo masón, franc masón y masónico. Masón y franc masón corresponden a la masonería moderna organizada en Londres a partir de 1717. Lo masónico se ha dado a la relación que ejerce el lenguaje vulgar con respecto a todo lo que se inspire en la masonería. De esta forma resulta masón hasta Jesucristo. Por el estilo de su organización y por haber estado incluida junto con otras organizaciones identificadas como iniciáticas se le ha vinculado a lo conspirativo, a los manejos políticos secretos y demás intrigas que se suponen en la historia del Orbe.

¿Porqué los investigadores habrían de interesarse por la historia de una institución semejante? ¿Tiene hoy día la misma vigencia que se le ha atribuido en el pasado?

¿Hasta qué punto refleja la realidad de la parcela global?

¿ No necesitarán los masones del presente destilar lo fantasioso de la realidad en el pasado para adquirir una visión realista del presente y del futuro de la Orden?

La Historia de la Masonería Venezolana había sido subestimada por los historiadores profesionales y sobre valorada por prosélitos y escritores sensacionalistas interesados en propagar fantasías ajenas a la virtud masónica. El equilibrio entre estos dos puntos identifica la línea limítrofe entre el Mito y la Realidad.

martes, 2 de diciembre de 2008

Historia de la Masonería en Venezuela por Eloy Reverón


Los orígenes de la Masonería en Venezuela están ligados a las cofradías de los militares profesionales, quienes después de pelear en las guerras napoleónicas, vinieron a pelear en ambos bandos de la guerra de emancipación venezolana, tanto por la causa patriota como por la realista. Aunque Celestino Romero realiza una serie de especulaciones en su libro “Raíz Histórica de la Masonería en Venezuela”. Estas afirmaciones provienen de manipulaciones, que de las fuentes bibliográficas realizaron otros autores masones interesados en hacer lucir a la Masonería como “Madrina” de la Independencia, tal como mostré en mi tesis sobre la Masonería Venezolana en el Siglo XIX (UCV Escuela de Historia, 1992). Romero, sin ser historiador, ni siquiera de oficio o afición, afirmó que en nuestro suelo, la Masonería ya estaba presente antes de estos movimientos independentistas. Su elucubración consiste en afirmar que los reos que llegaron a La Guaira el año 1796, de la España monárquica: cuatro prisioneros acusados de rebelión en contra de La Corona; los nombres de estos revolucionarios eran: Manuel Cortes Campomares, Juan Mariano Picornel, José Manzanares y Sebastián Andrés, quienes quisieron convertir en Republica Liberal a la España Monárquica. Ninguno de los autores anteriores se preocuparon por mostrar de donde sacaron la idea de que estos señores eran masones. Simplemente parten de una premisa simple, si es revolucionario republicano, liberal tiene que ser masón. Pero resulta que personajes como el general Morillo y otros oficiales españoles también se reunían en logias, y sabemos por investigadores masones serios, como Leonel Semungal (AQC de Londres), que en la isla de Santa Lucía en El Caribe Oriental, existieron logias compuestas por masones monárquicos que tuvieron que escapar a la monárquica Trinidad, cuando los funcionarios de la Revolución Francesa, llegaron con el objeto de decapitarlos, dejando incluso el suntuoso templo masónico reducido a escombros.
Como lo he mostrado en otros trabajos, esa fantasía masónica proviene de un autor llamado Asciclo Valdivieso Montaño (autor de un valioso trabajo sobre Boves), quien extrajo de un artículo de una enciclopedia, la fuente “histórica” de su afirmación. Pero para no poner en contradicción las fuentes que utilizó, omitió la fecha de la llegada de los primeros masones a Venezuela, 1808, señalada por José de Jesús Castro, en un agregado que le hace a la traducción e impresión de la Pintoresca Historia de la Masonería y las Sociedades Secretas, publicada originalmente en París en 1848, cuyo autor, F.B.T. Clavel, hace referencias a la Masonería Venezolana, en tiempos posteriores a la llamada guerra de Independencia.
El primer documento que nos permite pensar seriamente en la presencia de una institución, lo constituye una solicitud de carta patente para regularizar una logia que funcionaba en Valencia (1823), donde algunos connotados legionarios británicos habían iniciado al Centauro, y lo habían nombrado Venerable Maestro de su logia.
El documento en cuestión se encuentra en la Academia Nacional de la Historia en Caracas. Allí hace mención a un comerciante estadounidense de apellido King, que ya había recomendado a las logias de Barcelona, Cumaná y La Guaira, solicitar sus cartas patentes. Este comerciante estadounidense estuvo en contacto fortuito con el cónsul británico Robert Kir Porter, según algunas referencias que este último hace en su diario.
En la continuación de esta nota mostraremos con mejor detalle los orígenes de estas fantasías masónicas, repetidas por tantos años que casi se convierten en verdad.