lunes, 1 de julio de 2013

Gran Mariscal de Ayacucho Masón por Eloy Reverón

 Existe una tendencia en la historia escrita por los masones como materia de instrucción para sus miembros,  cuya característica fundamental se identifica con  reconocer como masón a todo prócer civil o militar que hubiese realizado alguna obra significativa en pro de la evolución, en bien de la patria, o que hubiese merecido ser recordado. Ha llegado esta tendencia al extremo de existir constituciones masónicas que han contemplado la posibilidad de otorgar el grado 33 a personas no vinculadas a la Orden, con la condición única de haber realizado en su vida, una lucha efectiva en pro de los principios fundamentales de la Orden. Si el Libertador Simón Bolívar no hubiera tenido una experiencia masónica durante su estadía en París a finales de 1805, los masones lo hubieran reconocido como tal mediante  este recurso, similar a un Honoris Causa.

 El Gran Mariscal de Ayacucho posee una hoja de servicios tan impecable que ha debido recibir este reconocimiento. ¿ Porqué no hemos tenido noticia de este reconocimiento?. Simplemente porque los masones lo han considerado hermano, sin haber publicado hasta la fecha, algún documento que certifique su vinculación a la Orden.
 Los masones Francisco Castillo y Hello Castellón publicaron en el año 1974  su libro: ¿Quién es Quien? en la Masonería Venezolana, donde aseguran que en una logia de Cumaná existen evidencias de su asistencia a tenidas masónicas en el año de 1811.
 Américo Carnicelli, investigador masón, autor de La Masonería en la Independencia de América, con varios años de investigaciones en nuestro continente, no lo incluye en la lista de masones que anexó a la mencionada obra, además asegura  que en las investigaciones realizadas por los masones no se ha podido determinar si Antonio José de Sucre ingresó a alguna logia masónica. 

Cuando recibí la invitación de la División de Investigaciones "Enrique Bernardo Nuñez" de la Biblioteca Nacional a través de la Colega Carmen Michelena para escribir un artículo sobre Sucre Masón, lo primero que surgió en mi mente fue la duda. Tampoco recordaba ninguna relación de este Ilustre Prócer con la Orden de la Escuadra y el Compás.
 Concebimos lógico que a los integrantes de cualquier institución se llenarían de orgullo y satisfacción por el hecho de poder comprobar que un hombre de la talla moral, intelectual y heroica de Antonio José de Sucre, estuviese vinculado a ella, aunque fuese durante una experiencia masónica intrascendente.
 La estatura de la Gloria del Gran Mariscal, tampoco se compagina con su breve permanencia en la vida. Si nos sometemos a las limitaciones que presenta la masonería a los "profanos" que pretendan engrosar sus filas, el lapso de su posible ingreso se reduce a los años 1816-1828.

 ¿ Porqué solo doce años para poder vincular a Sucre con la masonería ?

 En primer lugar, existen un conjunto de preceptos conocidos como los "Landmarks", los cuales demarcan la edad de ingreso a las logias mediante el rito de iniciación a los 21 años. En caso especial de ser hijo de masón, se le concede el privilegio de ser iniciado a los 18. No contemplamos la posibilidad de que el Tte. Don Vicente de Sucre y Urbaneja, hubiese estado vinculado a la Orden.
 En segundo lugar, proponemos la fecha de 1828 como el otro extremo del límite, porque consideramos casi improbable que Sucre pudiera entrar a una Sociedad Secreta, después del decreto del Libertador, firmado en Bogotá el 8 de noviembre de 1828, cuando proscribió "toda sociedad secreta, sea cual sea su denominación".
 En 1816 estaba Sucre refugiado en Haití, pero en lugar de salir con Simón Bolívar y participar en la primera Expedición de Los Cayos, se dirige a la isla de Trinidad, donde prepara su viaje de regreso a Paria para unirse con el General Santiago Mariño, quien lo nombra Jefe del Estado Mayor de su ejército, y comandante del batallón Colombia donde toma parte en la Campaña de Oriente y fue ascendido a coronel.
 En 1817, el Libertador lo nombra Gobernador de la Plaza de la Antigua Guayana y Comandante del Bajo Orinoco. El año siguiente continúa con las gestiones de advenimiento entre los ejércitos de Oriente y Occidente. A finales de año permanece bajo las órdenes del general Bermúdez, combate en Güiria y participa en la Campaña de Río Caribe.
 En 1819 asciende a General de Brigada, se incorpora a la Campaña de Guayana bajo las órdenes de Bolívar. Se encuentra con el Libertador en Achaguas y viajan juntos hasta Angostura, donde se encarga de organizar la navegación de la Legión Británica hasta San Fernando de Apure.
 Entre febrero y  abril de 1820 realiza un viaje a Las Antillas y regresa con un cuantioso parque.  Tiene significativa participación en la preparación del Armisticio y Tratado de Regulación de la Guerra, ratificados por Bolívar y Morillo en Santa Ana de Trujillo a finales de ese mismo año.

 En 1821 se encarga de la Campaña de Pasto y Popayán, luego parte a Guayaquil.
 En 1822 se une al Ejército del Perú. Crea la Corte Suprema de Justicia en Cuenca. Triunfa en la batalla de Pichincha para decidir la Independencia de Ecuador. Es ascendido a General de División y nombrado Intendente del Departamento de Quito.
 1823 es un año interesante en cuanto al tiempo del cual pudo disponer para actividades distintas a la guerra ... ¿ masonería?... funda la Sociedad Económica de Quito. Se dirige al Perú como Ministro Plenipotenciario  de Colombia.
 En 1824 triunfa en Ayacucho y recibe del Libertador el título de Gran Mariscal de Ayacucho.
 En 1825 es ascendido por el Congreso de Colombia al Grado de General en Jefe y el Perú le ratifica su título de Gran Mariscal de Ayacucho.

 En 1826 resulta electo Presidente de Bolivia por voto popular, el cual es ratificado por el Congreso Constitucional. Asume la Presidencia el 9 de diciembre.
 En 1827 se inicia un período de fricciones con el gobierno peruano y percibe la crisis cismática entre la dirigencia de los departamentos que constituían Colombia.
 En 1828 resulta herido en un motín en Chuquisaca, entrega el Poder Ejecutivo, contrae matrimonio, abandona Bolivia y llega a Quito donde es nombrado Jefe del Ejército Colombiano para la campaña contra Perú. A finales de este año, dos meses después del atentado perpetrado contra el Libertador en Bogotá, firma Bolívar el decreto que proscribe a las sociedades secretas, sea cual fuere su denominación. A partir de este momento descartamos casi totalmente, cualquier posibilidad de vincular a Sucre con la masonería.
¿Fue Masón el Gran Mariscal?
 Transcribimos la primera afirmación al respecto hecha por los  masones Castillo y Castellón en la página 63 de su libro ¿Quién es Quien ? en la Masonería Venezolana:
"En el archivo de la Resp:. Log:. Perfecta Armonía N 2, al Oriente de Cumaná, actualmente en poder de la Resp:. Log:. Bella Altagracia N 24, hay un libro de actas, con las hojas amarillentas por la acción del tiempo, donde aparece registrado con fecha de 1811, el nombre del Mariscal José Antonio (sic) de Sucre , como asistente a unas tenidas." 
  ¿Dónde se encuentra Sucre ese año?. En 1811 la Junta de Caracas lo nombra Comandante del Cuerpo de Ingenieros de la Isla de Margarita. Participa en la Campaña de Barcelona.  Tenía 16 años y ya era  Comandante. En una carta que le escribe a Santander desde Quito fechada 6 de junio de 1822, le dice : "Usted sabe que yo estoy desde la edad de trece años en un cuartel..."   Su padre, su abuelo, y sus cuatro bisabuelos fueron Militares. En 1808, ya estudiaba Ingeniería Militar. Al año siguiente ingresa a la Compañía de Húsares Nobles de Fernando VII en Cumaná.   En 1810 regresa el Cadete a Cumaná con el grado de Sub Teniente de Milicias Regladas de Infantería.
 Si a los diez y seis años era Comandante del Cuerpo de Ingenieros con el grado de teniente. No tendría nada de particular que hubiese sido masón. Tampoco resulta extraño que siendo Comandante de la Plaza de Margarita, tuviera tiempo para visitar logias en su ciudad Natal. Pero si recordamos los Lankmark,  esta posibilidad descarta la de que esas firmas pertenezcan al mismo personaje, quien por más hijo del Gobernador, y brillante hoja de Servicios, era todavía menor.
 Sin embargo, nuestras dudas al respecto son muy grandes, no sólo por lo imprecisa que resulta la referencia a la hora de mencionar las fuentes, y su desarticulación con el contexto histórico. Tampoco hemos tenido contacto directo con  esos libros de actas de 1811. La información que respecto a esa logia archiva la base de datos de IVEM, Instituto Venezolano de Estudios Masónicos, responde a la instalación de la logia Perfecta Armonía número 2, en una fecha posterior a 1811, el  4 de noviembre de 1822. En la lista archivada por Manuel Landaeta Rosales, no figura esta logia.
 Encontramos un reconocimiento de masón que le hace el investigador masónico Roberto Levi Castillo al llamarlo hermano en un artículo publicado en el anuario de la logia de Investigación Histórica Inglesa, la Ars Quatour Coronati N 2076, en el vol 95 de 1982, editado en Londres, 1983. "British Franmasonry in Northern South America, 1817-1824".
 Los resultados registrados por Américo Carnicelli fueron expresados así: " En las investigaciones históricas masónicas no ha sido posible comprobar si el Gran Mariscal de Ayacucho ingresó a alguna logia masónica en Venezuela o en las islas antillanas o en Cartagena de Indias. No se encuentra ningún nombre o documento masónico de la época" La Masonería en la Independencia de América..  p. 15.

 Tomando en cuenta todo lo dicho hasta ahora, recomendamos a los investigadores que examinen las posibilidades durante su estadía en Haití, donde cumplió 21 años. Su posterior paso por Trinidad, camino a Paria para reunirse con Mariño, quien para el momento de su muerte en 1854, era la máxima figura de la masonería venezolana. Lamentablemente carecemos de datos respecto a la fecha  y lugar de su iniciación.
 Entre 1817 y 1819, llegaron muchos masones entre la oficialidad de la Legión Británica que sobretodo para la última fecha tuvieron algún contacto con Sucre. Un legionario británico,  Gustav Hippiesley,  escribió en: Narrative of the expedition to the rivers Orinoco and Apure in the South America, London, John Murrey, 1819, p. 320, que había asistido a la iniciación del general Montilla en una logia que se reunía en la casa del inglés James Hamilton en Angostura. Este inglés debió ser el contacto para la compra de las Armas que trajo Sucre de las Antillas en 1820.
 Podemos también recomendar la búsqueda dentro del proceso de pacificación que tuvo como resultado el Armisticio de Paz y el Tratado de Regularización de la Guerra firmado por Bolívar y Morillo en 1820. Allí hemos verificado algunos elementos masónicos durante y después del encuentro de los generales. En Mito y Realidad en la Historiografía Masónica Venezolana de la Independencia, Caracas, IVEM, 1994, señalamos que el abrazo entre Bolívar y Morillo correspondía a una señal de reconocimiento y respeto entre masones; la colocación de la piedra cúbica, símbolo masónico esencial de la masonería, en el lugar del encuentro; el reconocimiento de los masones de Caracas en 1854, cuando mencionan al Armisticio de Santa Ana como resultado de una acción masónica; la celebración de una batalla que definiera la situación a favor o en contra de uno de los dos bandos, y que esta batalla se realizara el día que desde 1717, es reconocido como día Internacional de la Masonería, el 24 de junio, día del patrono de los masones católicos, San Juan. Sin embargo estos aspectos que pueden ser casuales relacionan al Armisticio con elementos masónicos, pero no al redactor de los términos de dicho Armisticio con la masonería.

 Por último recomiendo a los investigadores buscar en los documentos bolivianos, relativos a la existencia de una logia en Chuquisaca, en las fechas de la estadía del Gran Mariscal en aquella población boliviana. Aunque esta referencia me parece tan remota como la de su firma en el libro de actas  de una logia que se iba a fundar once años más tarde. Pero tampoco descarto la posibilidad de alguna vinculación de Sucre con la masonería, o con alguna logia militar, no sea que nos pase lo que pasó con Bolívar cuando apareció el documento que disipo las dudas de su experiencia masónica, este documento también sirvió para demostrar que los masones habían utilizado falsos fundamentos al pretender vincular al libertador con la Orden.

                                 Caracas, sep de 1994

Publicado con el título: “La Masonería del Gran Mariscal”, en: Diario de Tribunales, Barquisimeto, Barquisimeto, 13 - 11 de, 1994, pp. 2 y última. y en El Investigador Venezolano 1995, Caracas, Biblioteca Nacional, con el título de Escarceos masónicos.

sábado, 2 de marzo de 2013

La logia Porvenir n 18 se vistió de gala

La Resp:. Log:. Porvenir n 18 de Caracas se vistió de gala para recibir a un nutrido grupo de amigos de la Institución entre los que se encontraban los alumnos del Colegio Claret, acompañados de una representación del personal docente de dicha institución.

Entre las esquinas de Jesuitas y Maturín, en pleno corazón de Caracas, y en un recinto que hoy constituye una de las más preciadas obras de la arquitectura venezolana inaugurado el 27 de abril de 1876. Hoy monumento histórico nacional, gracias a las gestiones de dos preclaros habitantes de esta ciudad, pero no menos amantes de ella, que quienes tuvimos la fortuna de nacer en este Valle. Me refiero en primer lugar a historiador Armando Rojas, diplomático de carrera en la Cancillería venezolana, quién tuvo la honra de presidir la dirección de patrimonio histórico en el momento de hacer los trámites. En segundo lugar, y muy de bajo perfil y de manera muy discreta, el doctor Miguel Eduardo Santana Mujica, insigne jurista y profesor de generaciones de abogados de Venezuela. Ambos se encuentran en el Oriente Eterno como suelen decir en el argot de la masonería escocesa, y a quienes recordamos con admiración y respeto. 

Sería injusto no recordarlos hoy, después de haber disfrutado de la música transmitida por sistema de acústica, diseñado especialmente para llegar de manera natural en toda la dimensión de su deleite. La banda de instrumentos de viento y discreta percusión continuó amenizando el acto en el casquillo protocolar del Gran Templo Masónico de Caracas donde tuvo lugar el ágape ofrecido por en querido hermano que ocupa el cargo de Venerable Maestro o director de los ceremoniales masónicos para el presente período, el Q:.H:.V:.M:. Rosenkans Rodríguez.

En la presente transcribimos un texto preparado por el Orador de Orden, el historiador Eloy Reverón, el cual resumió en su discurso y prometió hacerlo llegar hasta este blog.

 El texto fue presentado haciendo algunas precisiones necesarias en relación a la hermenéutica de la Masonería, entendida en los ambientes académicos de la masonología universitaria como una forma de socializar inspirada en las antiguas órdenes de Caballería que tuvo presencia en Inglaterra hasta la masonería premoderna a la que perteneciera el célebre anticuario, Elías Ashmole y Sir Francis Bacon, quien presentara al rey Jacobo I donde concibe la idea de la creación de la Universidad que represente la sabiduría universal del templo de Salomón en la Nueva Atlántida. Al presente texto le hacemos algunas ampliaciones de sus palabras fundamentados en los enlaces colocados en letras de color para que el lector interesado en mejores detalles de lo expresado por el historiador, puedan encontrar acceso a dicha información haciendo click sobre los subrayados de color.

También habló Reverón de la existencia de varias masonerías de tradición británica, tanto de la corriente de York como la rama escocesa identificados como freemasons y no dejó de mencionar a los Franc masones franceses y su posterior vinculación con la masonería en el Caribe y Estados Unidos donde se había desarrollado otra masonería que se uniría a la francesa para la creación del REAA. Así como también a otra masonería de los canteros alemanes constructores de la catedral de Colonia entre otras de donde se desarrolló una masonería moderna que según estudios publicados recientemente se encontró claro tránsito entre aquella masonería operaria y la masonería moderna.
Sintetizando la información definió también una masonería que operaba en la construcción de un templo interno labrando la piedra bruta de la personalidad para hacer mejores ciudadanos y otra mazonería con z, vinculada a la historia de la arquitectura donde ubica al primer mazón en las cuevas después de haber expulsado a las fieras, cuando colocó los primeros palos contra el techo para evitar la caída del techo de su caverna.
De allí habló de la masonería en El Caribe y su llegada por dos vías de penetración. En los regimientos militares que ocuparon Jamaica y se expandieron hacia Curazao y Angostura, además de la establecida en los puertos venezolanos con la expansión del comercio hacia nuestras constas como consecuencia de la revolución industrial y el desplazamiento de comerciantes en los diferentes puertos, a partir de 1808.

Finalmente hizo énfasis en la llegada a la masonería que llegó a Venezuela, según los masones que construyeron el Gran Templo donde nos encontrábamos, en las guarniciones militares que pelearon en la guerra, tanto en el bando español, como en el de los legionarios británicos. Y que según la solicitud de amnistía que de los masones que se unieron en 1853, para solicitar la liberación del paladín de la masonería venezolana, el general Santiago Mariño, quien se encontraba preso por una intentona golpista contra el gobierno del general José Gregorio Monagas. En ese documento recordaron el Abrazo de Santa Ana de Trujillo realizado entre el general Morillo y el general Bolívar, representando el abrazo, la firma del tratado de regulación de la guerra, el principio del fin de la guerra a muerte.

Dedicó una parte de su intervención a los jóvenes del colegio Claret al preguntarles si habían oído hablar de la historia de Venezuela de Baralt y Díaz, para señalarles que Ramón Díaz había sido uno de los fundadores de la logia Esperanza y había sido dueño de la casa que estuvo antes en el mismo sitio donde ahora estaba el templo masónico. Y que antes de que existiera el templo masónico, los hermanos de la logia Porvenir entonces número 43 se reunían en el número 12 de la esquina de Trapozos a Sociedad. Como los chicos dejaron ver que conocían poco el centro de la ciudad, Reverón les señaló que todos esos espacios donde habían monumentos históricos habían representado algo muy importante para nuestros antepasados vinculados a la ciudad y ese era un lugar por donde surgía la historia. El ejemplo de ese monumento histórico donde estábamos reunidos había sobrevivido a dos terremotos y a un incendio.

Antes de concluir con su discurso, hizo énfasis en la virtud de una institución de paz, de los obreros de la paz, en un siglo XIX azotado por la explosión social manifestada en las guerras civiles catalogadas como un centenar de revoluciones en un solo siglo, y que una institución como la masonería, no solo hubiera podido sobrevivir, sino que además jugó un papel importante dentro de situaciones de catástrofes naturales como terremotos e inundaciones y epidemias cuando no existía defensa civil, ni ministerios de salud con alcance propagandísitico y con capacidad para instruir a la población en medidas sanitarias; así como acciones masónicas coordinadas en la lucha por los derechos civiles.

El texto prometido se obtiene haciendo click aquí





jueves, 31 de enero de 2013

Agustín Beroes por Eloy Reverón

Vanegas, Ricardo Carta Masónica al Doctor Agustín Beroes (Presidente del Supremo Consejo del Grado 33 de Venezuela), Caracas, Tipografía Americana, 1926, 16 p.



La referencia obligatoria para los apuntes para la historia de la masonería en Venezuela, constituida, sin duda la carta, Masónica que Ricardo Vanegas. A. envía  al doctor Agustín Beroes (Presidente del supremo Consejo del Grado 33 de Venezuela)

La carta alude la conmemoración de los cincuenta años de la inauguración del Gran Templo Masónico y la instalación en el mismo, de los Altos Cuerpos dirigentes de la Masonería Venezolana. Así como manifestar que no es ajeno a los acontecimientos que se estaban desarrollando en el seno de la Institución, y que por primera vez son escándalo en el mundo profano.
Se refiere a la Masonería Universal, luego a la Masonería venezolana, al Gran Templo. Revela el concepto que tenían de la historia de la masonería.  (E.R. Archivo IVEM  Caja 20 N 11  fls   )

Manténganse en contacto con nuestros sitios electrónicos donde publicaremos una reseña histórica sobre este interesante folleto.

martes, 6 de noviembre de 2012

Simón Bolívar y la masonería francesa por Eloy Reverón

La condición masónica de Bolívar tuvo más de novelesca que de histórica hasta la aparición de una página arrancada de un libro de actas de la logia San Alejandro de Escocia en París, donde el joven oficial español Simón Bolívar recibió— el grado de Compañero y figura como Maestro en su cuadro de miembros del año 1806. La historiadora Miriam Blanco Fombona de Hood nos proporcionó el dato “La Masoner’a y la Independencia” en: El Repertorio Americano, Londres, Ed. Embajada de Venezuela en el Reino Unido, 1979, pp 59 - 70. Es uno de los escasos casos de historiadores o en este caso de historiadora seria que asumió el tema de la masonería vinculada a la Independencia. Por esto, apenas podemos mencionar pocos estudios dedicados a Simón Bolívar masón elaborados por historiadores que trabajaron al margen de pasiones masónicas o antimasónicas, como el caso de la doctora Miriam, que hasta la fecha (2002) hemos podido revisar, pero al igual que todos acusan la imposibilidad de mostrar alguna experiencia masónica de Bolívar, diferente a su pasantía masónica en París. En 1983, dentro del marco de la celebración del bicentenario del natalicio del Libertador fueron publicados dos trabajos que marcan un hito sobre el Bolívar Masón. Manuel Pérez Vila, publicado en el Boletín de la A.N.H. y por Pequiven, en Venezuela. Otros dos en Londres en el Anuario de la más antigua y prestigiosa logia de investigación masónica, la Ars Quatour Coronati, por Seal Coon y unos comentarios complementarios de E.E. Stolper. Podemos citar a un autor masón venezolano, que nos ofrece reflexiones y aporta algunos datos interesantes, el Dr. Pedro A. Barboza de la Torre. Y el doctor José Antonio Ferrer Benimeli en España:¿Bolívar Masón? el cual puede ser consultado en la biblioteca de la Casa Mendoza en la esquina de Veroes, Caracas.
http://www.rehmlac.com/recursos/vols/v3/n1/rehmlac.vol3.n1-543rich.pdf


El testimonio que el prócer francés de nuestra independencia, Perú de la Croix, puso en labios de Bolívar la afirmación de que se había hecho iniciar por curiosidad en París, donde alcanzó el grado de Maestro. La opinión del Libertador con respecto a la Orden fue reproducida completa en el Anuario de Investigaciones Históricas Bolivarium N IV de la Universidad Simón Bolívar , Eloy Reverón, “Mito y Realidad en la Historiografía Masónica, pp. 261- 335. Toda esta referencia es tomada de Eloy Reverón(2002), El Fantasma de Bolívar en la historia de la masonería venezolana,  pp 104 106)


lunes, 9 de enero de 2012

La Masonería en Venezuela

A mediados de 1995 cursaba Historia de Venezuela Contemporánea en la Maestría de Relaciones Internacionales del Instituto de Estudios Diplomáticos "Pedro Gual" del Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela, cátedra que dirigía el profesor Manuel Caballero(1931 2010).
Eloy Reverón había egresado de la Escuela de Historia de la Universidad Central con una tesis sobre la Masonería en el Siglo XIX. Un primer acercamiento al tema de la historia de la Masonería en Venezuela, documentado desde el archivo de una logia masónica donde colocó en su lugar historiográfico, una serie de leyendas, que las Grandes Logias de una masonería dividida, continúan repitiendo haciendo caso omiso a una frase trillada en los catecismos masónicos: "el estudio de la ciencia y la práctica de la virtud"
Como trabajo final para esta materia fue presentado un trabajo titulado: CRISIS DE LA MASONERÍA EN EL SIGLO XX . A continuación transcribimos la Introducción a dicho trabajo.
Introducción
Observamos a la Masonería venezolana como la Orden de los próceres de la Independencia, de todos los presidentes del siglo pasado, y la de la lucha por la igualdad de los derechos civiles durante los primeros años de la segunda mitad del siglo XIX. Nos encontramos ante un pasado glorioso, frente al cual, la Masonería actual luce pálida, inactiva y decadente. Lo que no sabemos a ciencia cierta, es si detrás de ese aspecto externo, hay algo más que no ha revelado la documentación.
Ese contraste tan marcado nos hizo pensar en un período de crisis, donde se produjo ese cambio. Cuando llegan nuevas ideas a una sociedad de pensamiento, las ideas se apropian de los hombres; los afiliados a la Gran Logia pensaban todavía en la creación y colocan La Biblia, el compás y la escuadra sobre el ara; los del Gran Oriente Nacional, pensaban en la evolución de la ciencia y del hombre, colocan La Biblia, el compás y la escuadra y le agregan la Constitución Masónica, otros masones acusaron actitud indiferente.
Nos proponemos detectar el momento cuando se manifiesta la crisis que generó dos masonerías paralelas, y que transformó la Orden a lo que es hoy.
Buscamos relaciones en los documentos mediante la elaboración de una cronología histórica específica de la Orden, información consultada en el Archivo de la Logia Esperanza Nº 7 y publicaciones masónicas que revisamos y fichamos para la organización y realización del estudio de la Masonería en el siglo XIX (1) ,y otras otras investigaciones paralelas a la organización del Archivo del Instituto Venezolano de Estudios Masónicos (I:.V:.E:.M:.) de donde consultamos fuentes como la Gaceta Masónica y el fichero computarizado que realizamos para el Instituto.
Mediante el desarrollo del punto I, nos proponemos señalar qué es la masonería y lo más real y relevante de su obra durante el siglo XIX.
Consideramos la recomendación de la cátedra de desarrollar máximo tres ideas, y decidimos pasar la idea de la génesis de la Orden y su relación con el liberalismo, como una nota al pie de página, por no encontrar sólidos fundamentos para su presencia en este esquema. (sobre todo porque el desarrollo del tema no debía exceder las 25 cuartillas sin incluir bibliografía y notas de página)
La parte II, gira en torno a observar la naturaleza de la crisis que generó la división, donde un grupo se pretendió adaptar a la evolución de la ciencia, y el segundo, a rendir culto al prototipo del héroe masón, en sus ejemplos más representativos.
La III idea se fundamenta en el dogma y ritual editado por Supremo Consejo del Grado 33, cuya

primera edición data de 1871, complementado con rituales y publicaciones del ordenamiento

jurídico de la Masonería Venezolana editados en el país. Justificamos su inclusión en este trabajo

en cuanto ilustra lo que consideramos esencial para el conocimiento de la Orden.

Para más detalles sobre este trabajo, lo iremos transcribiendo en los diferentes enlaces del blog, estén pendientes de nuestras actualizaciones. Saludos Erivem.

martes, 22 de junio de 2010

Bienvenido Visitante Número


miércoles, 9 de junio de 2010

Miranda en el Laberinto Mediático del Pasado.(Parte I) Por Eloy Reverón


 Los mantuanos de Caracas armaron una versión chismográfica de la vida del hijo de don Sebastián de Miranda, en el ejército español y durante sus andanzas de cuatro décadas por el mundo. Esa versión no pudo descalificar y minimizar al personaje porque el destino le tenía reservado un espacio en la prensa e historia europea y estadounidense, y sobre todo: en su archivo personal, reconocido por la UNESCO como patrimonio histórico de la Humanidad.

Esa chismografía fue reseñada magistralmente por la hábil pluma de Juan Vicente González, al servicio de la oligarquía conservadora que utilizó todo el poder mediático de aquel entonces con el objeto de mitigar el miedo que todavía generaban los genuinos libertadores a los intereses de la clase mercurial.

Ni las mentes colonizadas de la decadente nobleza colonial, ni los contemporáneos a Miranda, menos aún, la generación de J. V. González podían comprender la razón por la cual, un ser de la periferia hubiera logrado conquistar un espacio de dignidad y respeto, en sociedades y en espacios políticos y culturales del centro.

Lo introducen presidiendo el Congreso Constituyente de 1811. Y solo en 1865 comienza a sorprender su celebridad en la historia de Francia. Resalta con desprecio que su padre se había enriquecido con comercio. Poco documentado, o mal intencionado, el periodista no menciona que el padre de Miranda ganó un juicio a los mantuanos por su derecho a vestir uniforme del regimiento de Blancos: “Resentida su familia, le envió a la Metrópoli, donde compró una charretera de capitán.” El tono de su discurso descalifica tan sutilmente que suena como si hubiera comprado el uniforme en una tienda de disfraces. No es lo mismo que disponer de 85.000 reales de vellón para costear la dote de un capitán del regimiento de infantería de la Princesa.

González lo pinta como hijo de papá: con un mapa en la mano estudiando y divirtiéndose. No voy a referirme a las sandeces que manejó en torno a su relación con Catalina de Rusia y la forma como la descalifica para poner en minusvalía a Miranda. Tampoco argumenta su referencia a la relación de Miranda con una Reina. Ni siquiera sospechó que el interés de la Zarina era el de conocer a un prócer de la independencia estadounidense, alguien que podía, como en efecto lo hizo, actualizarla en asuntos de política internacional, y en asuntos militares. Los mitificadores del Casanova deberían considerar la magnitud política de las negociaciones ruso estadounidenses con respecto a Alaska, y que La Zarina pudo conocer la admiración por Miranda que John Adams declaró a la prensa.

La pluma mercenaria ignora el interés que despertó su formación intelectual y su vasto conocimiento reduciéndole a la banalidad del galán. No sabemos si González conoció la obra de otros historiadores diferentes a Michelet, M. Louis Blanc o Malle Du Pan. El discurso de González revela su saña cuando descalifica la habilidad de Miranda para probar su inocencia ante el tribunal revolucionario que pretendió involucrarlo con la traición de Dumoriez: .., él (Miranda) confundió las acusaciones de sus enemigos en once sesiones consecutivas, alcanzando con su facundía y destreza que le absolviesen … vale decir: que según el periodista, Miranda no probó su inocencia, sino que confundió las acusaciones. Casi que timó a sus acusadores. Cualquier parecido con la manipulación del discurso de los medios privados de información del siglo XXI es mera coincidencia.

Los textos escolares se hicieron eco de la palangria al afirmar que Miranda: “Había llegado ciego, como todos los que han estado largos años ausentes de la patria, descontentadizo y desdeñoso con cuanto veía, como los que han visitado”. Suponen que su ausencia de más de cuatro décadas, le impidió comprender la idiosincrasia venezolana. Argumentaron que él estaba acostumbrado a regir ejércitos disciplinados, y no podía conducir montoneras. Realmente mostró sus habilidades de estratega, al contrario que el Marqués del Toro. Lo que poco se recuerda, es que la gente que acompañaba a Monteverde actuaba como resentidos sociales: una masa de saqueadores que crecía “como los ríos cuando se le suma la lluvia.” El bochinche consistía en algo más que el ver a un Marqués defendiendo una república, y que los pardos y los isleños se opusieran al modelo republicano. Esto se explica con un concepto que no se había popularizado entonces: la lucha de clases; y con otro: que el resentimiento social era tan grande, que no se necesitaba ideal para hacer una guerra semejante. Tampoco percibieron la diferencia entre la guerra social y la guerra por la independencia. Metieron todo dentro del mismo saco para velar las realidades que permiten ocultar la relación de dominio presente en la historia desde el “encubrimiento” de América que comenzó, al igual que la invasión, la conquista y la colonización, a partir de 1492, y que en pleno siglo XXI no se han cerrado, solo que han mutado su forma como los virus.

Es lugar común repetir la impresión de otros sin revisar las fuentes primarias, otras posibilidades o darle un espacio a la duda. Cabría preguntarse si Miranda estuvo tan ausente como supone una ausencia física. Si juzgamos por el contenido de su proclama firmada en Coro 1806, donde sabe porqué toma en cuenta o incluye a los pardos y los indios.